Bites Odontopediatría
frenillo lingualanquiloglosiabebéslactanciafrenectomía

¿Tu bebé tiene frenillo lingual alterado? Señales y qué hacer

Dra. Florencia NogueiraDra. Florencia Nogueira·Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica··7 min de lectura
¿Tu bebé tiene frenillo lingual alterado? Señales y qué hacer

Si tu guagüita llora con la lengua en forma de corazón, le cuesta engancharse al pecho, o simplemente tienes la sensación de que "algo no funciona bien" al amamantar, es posible que estés frente a un frenillo restrictivo. No todos los frenillos causan problemas, pero cuando lo hacen, identificarlos temprano puede marcar una diferencia concreta en los primeros meses de vida de la guagüita (y de la madre, claramente).

Qué es el frenillo lingual, y cuándo es un problema real

El frenillo lingual es una banda de tejido que une la parte inferior de la lengua con el piso de la boca. En condiciones normales, es lo suficientemente flexible como para permitir todos los movimientos y funciones que la lengua necesita: succionar, tragar, hablar, lamer.

El problema aparece cuando ese tejido es demasiado corto, grueso o rígido. En ese caso, hablamos de anquiloglosia. También conocida como "tongue tie" o frenillo lingual corto. La lengua queda parcialmente atrapada, con un rango de movimiento reducido.

Según la revisión Cochrane sobre frenotomía en recién nacidos, la anquiloglosia afecta a entre el 4% y el 11% de los recién nacidos. La prevalencia real podría ser más alta, ya que los casos leves muchas veces no se diagnostican.

Lo que importa no es tanto si el frenillo "se ve corto", sino si restringe la función. Por eso es importante una evaluación funcional multidisciplinaria completa.

Frenillo lingual vs. frenillo labial: cuál es cuál

Hay dos tipos de frenillos que habitualmente se evalúan en bebés:

Frenillo lingual: une la lengua al piso de la boca. Cuando está alterado, es el que más frecuentemente causa dificultades con la lactancia, ya que limita la elevación, extensión y lateralización de la lengua, movimientos esenciales para un buen sello y succión.

Frenillo labial: une el labio superior a la encía. Este raramente se interviene cuando son guagüitas. A diferencia del lingual, su inserción va migrando con el crecimiento del maxilar. En algunos pocos casos se interviene cuando pequeños: solo cuando influye en la lactancia. Un frenillo labial alterado puede limitar la eversión del labio (posición hacia afuera como "patito") y afectar un buen agarre al pecho. En niños más grandes, puede causar un espacio entre los dientes centrales superiores (diastema). En esos casos, recién a los 9 años aproximadamente podemos operarlo.

Algunos bebés podrían presentar restricción en ambos frenillos, lo que se conoce como "tongue and lip tie". Aunque sea poco frecuente, la evaluación funcional debe considerar los dos.

Cómo saber si tu bebé tiene frenillo restrictivo

Los signos no siempre son evidentes a primera vista. Algunos se observan directamente en la boca del bebé; otros se perciben durante la alimentación o a través de los síntomas que experimenta la mamá. Las cinco señales funcionales que la pediatría general a veces no detecta las detallo en esta guía específica.

Lo que puedes notar en tu bebé

  • La lengua no sube al paladar cuando el bebé llora o bosteza. Si levantas la lengua suavemente, debería elevarse con facilidad.
  • La punta de la lengua parece dividida o toma forma de corazón al extenderla, porque el frenillo la lleva hacia abajo.
  • No puede sacar la lengua más allá de las encías, o apenas la pasa.
  • Dificultad para el agarre: no puede abrir bien la boca, se suelta frecuentemente del pecho, o hace un chasquido audible al succionar.
  • Tomas muy largas (más de 40 minutos) seguidas de señales de hambre, o cansancio extremo durante la toma.
  • Bajo aumento de peso sin otra causa aparente.

Lo que puedes notar como mamá

  • Dolor persistente al amamantar que no mejora con correcciones de postura o agarre.
  • Pezones deformados después de la toma: aplastados, con forma de lápiz labial, o con marcas claras de compresión.
  • Mastitis o conductos obstruidos que se repiten. Pueden ser consecuencia de una transferencia de leche ineficiente.
  • Sensación de que el bebé nunca queda satisfecho, o que necesita mamar constantemente.

Es importante aclarar que ninguno de estos signos confirma por sí solo la presencia de un frenillo restrictivo. Pero si coinciden varios, vale la pena una evaluación funcional.

Más allá de la lactancia: el impacto en el desarrollo

El frenillo restrictivo no solo afecta la alimentación en los primeros meses. Si no se trata o no se evalúa en su momento, puede tener consecuencias más adelante:

Desarrollo del habla. La lengua es el principal articulador del lenguaje. Una anquiloglosia no tratada puede dificultar sonidos que requieren elevación lingual, como la "r", "l", "t", "d", "n" o "s". Esto no aparece inmediatamente. Se hace evidente entre los 2 y 4 años.

Desarrollo maxilofacial. La lengua en reposo debería apoyarse en el paladar. Si el frenillo lo impide, la lengua descansa en el piso de la boca, lo que puede afectar el desarrollo del arco superior y favorecer la respiración bucal, el paladar ojival y problemas de maloclusión.

Hábitos orales. Los niños con restricción lingual tienen más tendencia a desarrollar hábitos compensatorios: respiración bucal, interposición lingual, o empuje de la lengua al tragar.

Función cotidiana. Lamer un helado, tocar un instrumento de viento, limpiar restos de comida con la lengua. Todas actividades que una lengua con rango limitado no puede hacer bien.

Distintos tipos de frenillos linguales alterados

No todas las anquiloglosias son iguales. Se clasifican habitualmente según su ubicación (anterior o posterior), su profundidad y el grado de restricción funcional que generan.

Las anquiloglosias anteriores son las más visibles: el frenillo se inserta cerca de la punta de la lengua y en el borde de las encías. Son fáciles de detectar visualmente.

Las anquiloglosias posteriores son más difíciles de ver porque el tejido está más atrás y a veces cubierto por mucosa. Sin embargo, pueden causar los mismos problemas funcionales. Este tipo es con frecuencia subdiagnosticado en la consulta pediátrica o de obstetricia.

Por eso, una evaluación realizada por un profesional con experiencia en frenillos (no solo una inspección visual rápida) es fundamental. Esto lo realiza un fonoaudiólogo especialista en motricidad orofacial y lactancia.

Qué esperar en la consulta de evaluación

En Bites Odontopediatría contamos con un equipo multidisciplinario para poder llevar a cabo una evaluación funcional completa. En general el fonoaudiólogo evaluará:

  • La movilidad real de la lengua: elevación, extensión y lateralización.
  • La calidad de la succión (en bebés en etapa de lactancia).
  • La inserción y tipo de frenillo lingual y labial.
  • Los síntomas que reportan los padres.

Con esa evaluación en la mano, los criterios para decidir cuándo operar y cuándo no se conversan con calma con la familia.

Actuar temprano tiene sentido

El momento óptimo para tratar un frenillo restrictivo que afecta la lactancia es durante las primeras semanas de vida. Mientras antes corrijamos la función, menos consecuencias tendremos a futuro. Además:

  • El tejido es más delgado en los primeros meses, lo que hace el procedimiento técnicamente más sencillo.
  • La lactancia puede preservarse. El impacto inmediato se traduce en mejora del agarre y del confort materno.
  • El bebé no tiene recuerdo del procedimiento.

Dicho eso, un frenillo no tratado en la infancia temprana sí puede abordarse en etapas posteriores. Lo que cambia es el objetivo y el contexto: en un niño mayor, la indicación ya no es la lactancia sino el habla, la oclusión o la función orofacial en general.

Cuándo consultar

Si tienes alguna duda sobre el frenillo de tu bebé (aunque solo sea una intuición de que algo no está del todo bien) consulta. Una evaluación funcional no es invasiva y puede darte claridad en minutos.

En Bites Odontopediatría, en Vitacura, Santiago, evaluamos frenillos desde los primeros días de vida y trabajamos en conjunto con diferentes fonoaudiólogos. Si la indicación es tratamiento, realizamos la frenectomía con láser de diodo. Puedes ver el detalle del procedimiento y agendar la evaluación acá.

Dra. Florencia Nogueira

Escrito por

Dra. Florencia Nogueira

Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica

La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.

Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago