Bites Odontopediatría
Volver al inicio
🔬

Frenectomía con Láser

Corrección del frenillo lingual y labial con técnica láser. Procedimiento rápido, seguro y con recuperación acelerada.

La frenectomía es un procedimiento para corregir un frenillo lingual o labial restrictivo (anquiloglosia). Un frenillo corto o tenso puede afectar la lactancia en recién nacidos, el desarrollo del habla, la alimentación y la salud oral a largo plazo. En Bites somos referentes en el diagnóstico y tratamiento de frenillos restrictivos con tecnología láser, ofreciendo un procedimiento rápido, preciso y con mínimas molestias.

¿Cómo funciona?

El procedimiento se realiza con láser dental, lo que permite una liberación precisa del frenillo con mínimo sangrado y sin necesidad de suturas. En bebés, el procedimiento dura apenas unos minutos. En niños mayores, puede complementarse con anestesia local tópica. Tras la intervención, entregamos indicaciones claras de ejercicios y cuidados post-operatorios para optimizar la recuperación y evitar que el frenillo se vuelva a adherir. Trabajamos en conjunto con fonoaudiólogos, asesoras de lactancia y kinesiólogos cuando es necesario.

Beneficios para tu hijo

  • Procedimiento rápido (minutos)
  • Mínimo sangrado gracias a la tecnología láser
  • Sin suturas en la mayoría de los casos
  • Recuperación acelerada
  • Mejora en lactancia, habla y alimentación
  • Trabajo interdisciplinario con fonoaudiólogos y asesoras de lactancia

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se puede hacer una frenectomía?

Se puede realizar desde los primeros días de vida si hay dificultades en la lactancia. No hay una edad mínima: lo importante es evaluar si el frenillo está generando una restricción funcional.

¿Cómo sé si mi hijo necesita una frenectomía?

Signos comunes incluyen: dificultad para amamantar, dolor de la madre al dar pecho, lengua con forma de corazón, dificultad para sacar la lengua más allá de los labios, problemas de pronunciación o mordida abierta anterior.

¿Duele el procedimiento?

El láser minimiza significativamente el dolor. En bebés muy pequeños, la molestia es breve y se consuelan rápidamente con el pecho. En niños mayores, usamos anestesia tópica para mayor comodidad.