Cuándo el frenillo lingual corto sí necesita cirugía (y cuándo no)

En Bites Odontopediatría veo muchos bebés derivados a evaluación de frenillo lingual. Y honestamente, muchas veces no necesitan cirugía. Esta es una de las verdades más incómodas de la odontopediatría hoy: la anquiloglosia se está sobre-diagnosticando, y por extensión, sobre-operando, en Chile y en todo el mundo.
Quiero explicar cómo decidimos en un equipo multidisciplinario cuándo sí está indicada una frenectomía y cuándo no.
El problema con el diagnóstico anatómico
La forma tradicional de diagnosticar anquiloglosia es mirar la lengua. Si el frenillo se ve corto, si la lengua tiene forma de corazón al elevarse, si no se proyecta mucho al sacarla, se etiqueta como "frenillo lingual corto" y muchas veces se indica cirugía.
El problema con ese abordaje es que la anatomía no predice la función. La cirugía se decide por la función, no por la foto. Por eso es importante un diagnóstico exhaustivo principalmente realizado por un fonoaudiólogo especialista en motricidad orofacial.
Lo que sí importa: los signos funcionales
Cuando una mamá me consulta porque le dijeron que su bebé tiene frenillo corto, la primera pregunta que hago no es "¿lo puedo ver?". Es "¿cómo está la lactancia o la alimentación complementaria? ¿Se mantiene con la boca abierta y la lengua afuera?". Los signos funcionales que evalúo:
En la mamá:
- Dolor persistente en los pezones, especialmente al inicio de cada toma.
- Grietas, lesiones o pezones aplastados al terminar de mamar.
- Mastitis recurrente o conductos obstruidos sin causa clara.
- Sensación de que el bebé no se sacia y pide muy seguido.
En el bebé:
- Ganancia de peso por debajo de la curva esperada con lactancia exclusiva.
- Tomas muy largas o muy frecuentes.
- Chasquidos audibles al mamar (el bebé pierde el sello).
- Imposibilidad de elevar la lengua hacia el paladar al llorar.
- Tos o atragantamiento durante las tomas.
- Reflujo significativo (puede ser secundario a aerofagia por mal sellado).
Si hay varios de estos signos juntos y persistentes, la sospecha clínica es alta. Si hay uno o dos aislados, hay más probabilidades de que sea otra causa: posición al lactar, manejo de la bajada de leche, trabajo de la mamá con asesora.
Lo que evalúo en la consulta
La evaluación en Bites toma alrededor de 30 minutos y combina varios elementos:
Examen anatómico de la lengua:
- Capacidad de elevación contra el paladar.
- Movimiento lateral.
- Forma de la lengua al protruir y al elevarse.
- Inserción del frenillo (en el ápice, en el cuerpo, en la base).
- Características del frenillo (delgado, fibroso, ancho, con componente muscular).
Examen del bebé: Cuando es posible, observo una toma directamente. La mamá amamanta o da mamadera, según el caso, y yo veo cómo el bebé sella, cómo se mueve la lengua, qué hace con el pezón o tetina. Además, evaluamos en forma general la posición del bebé, su cuello y extremidades. Si tenemos dudas derivamos al kinesiólogo u osteópata, ya que esto también puede influir en la lactancia.
Conversación con la mamá:
- Historia de la lactancia desde el primer día.
- Apoyos profesionales actuales (matrona, asesora, pediatra).
- Curva de peso del bebé.
- Decisiones que la familia ya está pensando.
Siempre derivo a fonoaudióloga especializada en lactancia o a consultora de lactancia para evaluación complementaria. La frenectomía no es una decisión que se tome en una sola consulta cuando la duda persiste.
Cuándo sí está indicada la cirugía
Indico frenectomía cuando se cumplen, en simultáneo:
- Hay limitación funcional clara y persistente (al menos 2-3 signos de los listados arriba que no han mejorado con manejo no quirúrgico).
- El examen anatómico confirma que el frenillo es la causa probable (no solo un hallazgo casual).
- La familia entiende lo que cambia y lo que no con la cirugía. Una frenectomía no garantiza que la lactancia mejore inmediatamente: el bebé puede necesitar reaprender a usar la lengua, siempre con apoyo de fonoaudiología.
Cuando se cumplen los tres criterios, el procedimiento mejora la función en la gran mayoría de los casos. Lo hago con láser de diodo, en el sillón dental de forma ambulatoria y la mamá puede lactar al bebé inmediatamente después. El detalle de la técnica está en el primer artículo de esta serie.
Cuándo NO opero
No indico frenectomía cuando:
- El motivo es estético ("se le ve la lengua rara").
- El bebé gana peso bien, la mamá no tiene dolor y se descarta alteración funcional. Aunque pareciera un frenillo corto o dudoso.
- Hay otra causa probable de la alteración de lactancia y la lengua se ve ok (problema de posición, técnica, baja producción de leche).
- No hay equipo de apoyo post-cirugía. Una frenectomía sin acompañamiento de lactancia y fonoaudiología puede no traducirse en mejoría funcional.
Esos "no" son tan importantes como los "sí". El sobre-tratamiento en anquiloglosia es un problema real.
Si un fonoaudiólogo o consultora de lactancia ya te derivó
La derivación es un buen primer paso. No significa automáticamente que tu bebé necesite cirugía. La evaluación en Bites es para confirmar (o descartar) la indicación con criterios funcionales. Si decidimos operar, lo hacemos en la misma consulta cuando es viable.
Antes de pedir hora, vale revisar las cinco señales funcionales que la pediatría general a veces no detecta. Si tu bebé tiene varias, la consulta tiene mucho más sentido.
Escrito por
Dra. Florencia NogueiraCo-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica
La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.
Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago


