Frenectomía con láser en bebés: guía completa para mamás

Te escribo esto porque soy mamá y dentista
Si estás leyendo este artículo, probablemente estás en uno de estos tres momentos:
- Tu bebé acaba de nacer y la lactancia duele o no fluye.
- Alguien (la matrona, pediatra, otra mamá) te mencionó la palabra "frenillo de la lengua".
- Ya te confirmaron el diagnóstico de frenillo lingual alterado y estás investigando qué viene.
En los tres casos, lo que necesitas primero es información clara y mantener la calma. Este artículo es eso: una guía completa pensada en la mamá que está con el bebé en brazos, buscando información en el celular a las 3 AM entre una toma y otra.
En Bites Odontopediatría, en Vitacura, evalúo frenillos desde los primeros días de vida y trabajo en red con consultoras de lactancia y fonoaudiólogas para acompañar a mamás y bebés de forma integral.
Primero lo primero: qué es un frenillo
Todos tenemos frenillos en la boca. Son bandas de tejido que unen la lengua al piso de la boca (frenillo lingual) y el labio a la encía (frenillo labial). La mayoría funcionan sin problema.
El problema aparece cuando uno de esos frenillos es demasiado corto, grueso o rígido y restringe el movimiento de la lengua o el labio. En la lengua, eso se llama anquiloglosia o "tongue-tie". En el labio, restricción del frenillo labial o "lip-tie".
Por qué afecta la lactancia
Para que un bebé se enganche bien al pecho, necesita:
- Sacar la lengua por encima de la encía inferior.
- Envolver el pezón con la lengua y crear vacío.
- Mover la lengua en ondas para extraer la leche.
Con un frenillo lingual corto, cualquiera de estos movimientos falla. El bebé compensa mordiendo, succionando con la mejilla, o soltándose. Y la mamá paga la cuenta: pezones agrietados, dolor severo, baja producción, mastitis recurrentes, o a veces lactancia fallida por razones que nadie identificaba.
Cómo sé si mi bebé lo tiene
Señales en el bebé
- Dificultad para acoplarse o se suelta constantemente.
- Chasquidos audibles al succionar (signo de pérdida de sello).
- Tomas muy largas (más de 40 minutos) y el bebé sigue con hambre.
- Bajo aumento de peso sin otra causa médica.
- Reflujo o cólicos frecuentes (por tragar aire).
- Lengua en forma de corazón al llorar o sacar la lengua (el frenillo tira hacia abajo la punta).
- La lengua no sube al paladar cuando el bebé llora.
Señales en la mamá
- Dolor persistente al amamantar, que no mejora con corrección de postura.
- Pezones con forma de lápiz labial después de la toma.
- Mastitis o conductos obstruidos a repetición.
- Sensación de que el bebé nunca queda satisfecho.
Si reconoces varios de estos signos, vale la pena una evaluación funcional. No todos los problemas de lactancia son frenillos, pero cuando lo son y se identifican a tiempo, la solución es relativamente simple.
Qué es la frenectomía
Es un procedimiento para liberar un frenillo restrictivo. La técnica con láser que hacemos en Bites tiene algunas ventajas:
- Procedimiento ambulatorio en sillón dental. No necesitamos un pabellón con anestesia general.
- Sin sangrado significativo. El láser cauteriza mientras corta.
- Sin puntos en bebés. No hay que suturar.
- Menos anestesia, menos dolor.
- Procedimiento rápido. 1 a 5 minutos de trabajo activo.
- Cicatrización más rápida. A las 12-24 horas comienza la formación de fibrina.
Si querés profundizar en la decisión entre láser, tijera o técnica mixta, lo cuento en este artículo de la serie.
Cómo es la visita, paso a paso
1. Evaluación funcional (previa al procedimiento). No tratamos frenillos "porque se ven cortos". En general trabajamos con fonoaudiólogos especialistas que hacen un diagnóstico y derivan para realizar la frenectomía. Ellos ven cómo se mueve la lengua, cómo succiona, y qué síntomas tienen mamá y bebé. Si no hay restricción funcional, no se opera.
2. Preparación. El bebé se envuelve en una manta (la contención física es lo que más les molesta, no el láser). Sus padres pueden contenerlo y hablarle durante todo el procedimiento. Le ponemos antifaces de protección al bebé y lentes para todos los que están en el box.
3. Anestesia. Usamos anestesia local inyectable para asegurarnos de un procedimiento indoloro. Luego contenemos al bebé mientras esperamos que haga efecto.
4. El procedimiento. 1 a 5 minutos. El láser quirúrgico libera el frenillo poco a poco incluso sin tocar el tejido. Luego aplicamos un láser de potencia baja que mejora considerablemente la cicatrización y el postoperatorio.
5. Inmediatamente después. Después de calmar al bebé pasas a nuestro rinconcito de lactancia para que puedas amamantar a tu bebé lo más tranquila posible. El contacto piel a piel y la succión son parte del proceso de recuperación.
6. Derivación al fonoaudiólogo para rehabilitación. Esta es la parte más importante del proceso, porque sin terapia hay mucho riesgo de que la lengüita se vuelva a pegar.
Los primeros días en casa
- Tu bebé puede estar más inquieto las primeras 24-48 horas. Es normal. Por eso recetamos una dosis leve de analgésico y entregamos todas las recomendaciones.
- La zona tratada se ve blanca o amarilla desde las 12 horas hasta 15 días aproximadamente. No es infección, es tejido en proceso de cicatrización.
- Puede haber leve sangrado al hacer los ejercicios. No es preocupante si es mínimo.
- El amamantamiento puede continuar normalmente. Al principio puede parecer que retrocediste. No te preocupes: el bebé se está acostumbrando a su nueva lengua.
Si algo te preocupa, estamos disponibles por WhatsApp para lo que necesites.
Cuándo ver los resultados
Depende del caso. Algunas mamás notan mejora inmediata en la toma siguiente: mejor agarre, menos dolor, sensación de que el bebé succiona distinto. Otras necesitan 1 a 2 semanas para que la lengua se acostumbre a su nuevo rango, especialmente si el bebé ya tenía compensaciones musculares establecidas.
Un estudio publicado en Breastfeeding Medicine reportó que el 92% de las madres observó mejoras en la lactancia dentro de las 2 semanas posteriores a la frenectomía con láser en sus bebés.
Mitos que se repiten y no son ciertos
"Mejor esperar a ver si mejora solo." El frenillo no se estira ni se alarga con el tiempo. Si es restrictivo a las 3 semanas de vida, lo seguirá siendo a los 3 meses. Esperar solo alarga la exposición al dolor y al riesgo de lactancia fallida.
"Después le va a costar hablar." Falso. La frenectomía bien indicada, hecha a tiempo, previene dificultades de habla. Una lengua sin restricción desarrolla fonética sin obstáculos.
"Es una moda, antes no se hacía." Antes la lactancia fallaba y se pasaba a mamadera sin preguntarse por qué. Hoy tenemos protocolos de evaluación funcional estandarizados y evidencia clara sobre el rol del frenillo en la lactancia.
Cuándo consultar
Si tu bebé tiene menos de 3 meses, tu lactancia duele, o sospechas que hay un problema funcional, consulta pronto. Cuanto antes, más simple el procedimiento y mejor la lactancia preservada.
En Bites Odontopediatría, en Vitacura, evaluamos frenillos desde los primeros días de vida. Tengo formación específica en frenectomía con láser y trabajo en red con consultoras de lactancia y fonoaudiólogas para acompañar a mamás y bebés de forma integral. Si ya te derivaron a evaluación, acá explico cómo decidimos cuándo sí y cuándo no operar el frenillo lingual.
Escrito por
Dra. Florencia NogueiraCo-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica
La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.
Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago


