Frenillos, lactancia y anquiloglosia
Cuándo sí, cuándo no, y cómo decidimos en consulta. La serie completa sobre frenectomía en bebés y niños.
El frenillo lingual y el frenillo labial son las consultas más frecuentes que recibo en Bites Odontopediatría. Y honestamente, muchas veces la respuesta es no operar. La anquiloglosia se está sobre-diagnosticando, y por extensión, sobre-tratando. La decisión clínica real se basa en función, no en cómo se ve la lengua. En esta serie cuento cómo evaluamos en equipo multidisciplinario, qué signos importan, qué técnica usamos en cada caso (tijera, láser o combinada) y cómo es la recuperación.
Dra. Florencia Nogueira, Odontopediatra · Bites Odontopediatría
Qué cubre este tema

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Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi bebé realmente necesita frenectomía?
El criterio es funcional, no anatómico. Si hay dolor materno persistente, mala ganancia de peso, chasquidos al lactar y limitación clara de la lengua que no responde a manejo conservador, y un fonoaudiólogo especialista en motricidad orofacial confirma el componente, ahí sí evaluamos cirugía. Solo mirar la lengua no basta.
¿Láser o tijera?
En Bites usamos las dos técnicas y muchas veces las combinamos. El láser de diodo cauteriza al cortar, así que en bebés casi siempre es la mejor opción: 1-2 minutos sobre el tejido, sangrado mínimo, sin puntos, recuperación de 14-20 días. En frenillos gruesos con componente muscular profundo combinamos liberación con tijera más láser para sellar.
¿El frenillo labial superior se opera?
Casi nunca en bebés. El frenillo labial superior se modifica solo con el crecimiento maxilar y la erupción de los dientes definitivos. Operarlo para 'cerrar el espacio entre los dientes' o 'prevenir caries' no tiene respaldo clínico en lactantes. Las indicaciones reales son raras y siempre vienen de evaluación funcional, no estética.
¿Cómo es la recuperación?
Con láser: dolor leve, analgésicos por 24-48 horas, vuelta a lactar la misma sesión, cicatrización completa en 14-20 días. Aparece una capa fibrinosa amarillenta los primeros días, es lo esperado. Los ejercicios fonoaudiológicos diarios son clave para que la cicatriz no se pegue de nuevo.
¿Y si mi hijo ya tiene 6 años o más?
Sí se puede operar. Lo que cambia es el contexto: ya no se evalúa lactancia sino habla, deglución, respiración y postura lingual. La consulta involucra fonoaudiólogo y, según el caso, ortodoncista. La técnica también puede variar porque los frenillos en niños mayores suelen ser más fibrosos.
¿Tienes un caso específico? Lo evaluamos juntos en la consulta.
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