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¿Mi hijo de 6 años todavía puede operarse del frenillo?

Dra. Florencia NogueiraDra. Florencia Nogueira·Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica··7 min de lectura
¿Mi hijo de 6 años todavía puede operarse del frenillo?

Una pregunta que recibo seguido en Bites Odontopediatría, en Vitacura, es: "¿no es muy tarde para operar el frenillo? Mi hijo ya tiene 6 años". La respuesta corta: no es tarde.

La frenectomía no es exclusivamente una cirugía de bebés. Las indicaciones funcionales aparecen en distintas etapas del desarrollo, y un frenillo que pasó desapercibido en lactancia puede empezar a causar problemas reales más adelante. Soy la Dra. Florencia Nogueira, odontopediatra, y quiero contarte qué evaluamos en niños mayores y por qué la edad no es lo que importa.

Cómo cambian las indicaciones según la edad

Bebés (0-12 meses): la indicación principal es lactancia. Dolor materno, ganancia de peso baja, mecánica de toma defectuosa. La cirugía libera la lengua y mejora la lactancia en la mayoría de los casos. Luego aparece la alimentación complementaria que también es un problema cuando hay un frenillo alterado.

Preescolares (1-5 años): comienza la alimentación con sólidos (dificultad para mover el bolo alimenticio), inicio del lenguaje (limitación en fonemas que requieren elevar la lengua: r, l, t, d, n) y, en algunos casos, hábitos posturales como respiración bucal asociada a una postura lingual baja.

Escolares (6-18 años): se suman dos indicaciones nuevas. La primera es el habla: si el niño llega a esta edad con dificultades persistentes en fonemas y la fonoaudióloga detecta que hay una limitación anatómica, la frenectomía es necesaria para avanzar en las terapias. La segunda es ortodóncica: cuando se planifica un tratamiento de ortodoncia (interceptiva o correctiva) y el frenillo limita la posibilidad de descansar la lengua en el paladar, es necesaria la frenectomía y terapia posterior con fonoaudiólogo. Cualquier tratamiento de ortodoncia fracasará si no corregimos esto.

Tres escenarios típicos en consulta

A continuación, te muestro tres tipos de casos que veo seguido en niños mayores:

Escenario 1: el niño que arrastra la r y la l a los 6 años. Llega derivado por la fonoaudióloga después de varios meses de terapia con avance limitado con una sospecha de frenillo alterado. En el examen, la lengua no se eleva libremente al paladar y al protruir forma un corazón leve. El problema es que dentro de la fonoaudiología también hay especialidades y los profesionales que se dedican a lenguaje no siempre saben diagnosticar un frenillo lingual corto. En este caso programamos la frenectomía; se realizan terapias específicas de motricidad orofacial con fonoaudiólogo y luego continúa con su terapia de lenguaje. Probablemente en tres meses se logre lo que no se logró en años.

Escenario 2: la niña de 8 años con caries recurrente en los molares inferiores. El frenillo lingual está inserto de manera tal que limita los movimientos de autolimpieza de la lengua y también es más difícil acceder a esos dientes con el cepillo. Esto deja en riesgo de acumulación de placa bacteriana y caries a los dientes de la arcada inferior. Después de un episodio de caries y otra ya en formación, decidimos liberar el frenillo. El barrido lingual se restaura, la higiene mejora y la prevención se vuelve viable.

Escenario 3: el niño de 10 años que va a empezar Invisalign. El ortodoncista identifica que el frenillo lingual está limitando la posición de la lengua que se necesita para el resultado del tratamiento. Si avanza la ortodoncia con la lengua restringida, los movimientos planeados no se sostendrían en el tiempo. La frenectomía se hace al inicio del tratamiento ortodóncico. La cirugía es la misma de minutos, pero su rol es habilitar el resultado ortodóncico de meses.

Ninguno de estos casos es bebé. Ninguno tiene problemas de lactancia. Y en los tres la cirugía cambió algo concreto.

Lo que SÍ cambia con la edad

La indicación es la misma, pero el procedimiento cambia en algunos detalles:

Manejo conductual. Un bebé no necesita explicación. Un niño de 6, 8 o 10 sí. Hacemos una sesión de adaptación previa donde el niño conoce la consulta, ve los instrumentos en versiones pediátricas, y entiende qué va a pasar. Para muchos niños esto es suficiente y la cirugía se hace en una segunda visita sin problemas. Si vemos mucha ansiedad también nos abrimos a la posibilidad de realizar el procedimiento bajo sedación consciente con óxido nitroso. Finalmente, si esto no funciona, debemos hacerlo bajo anestesia general en un pabellón. Por lo tanto, mientras antes se realice, mejor.

Anestesia. En bebés la administración de anestesia podría ser más manejable, aunque siempre es inyectable. En niños mayores hay que manejar bien la situación para que la anestesia pase lo más desapercibida posible. Esto muchas veces es un gran desafío.

Cooperación del niño en la recuperación. Los ejercicios de terapia de motricidad orofacial post-cirugía son más fáciles cuando el niño puede colaborar. Lo conversamos con el niño y con los papás antes de operar.

Lo que NO cambia con la edad

  • El procedimiento es sencillo y corto, igual que en bebés. La técnica con láser de diodo no se hace más larga porque el paciente sea mayor, sobre todo si coopera.
  • La recuperación es similar en duración: la cicatrización ocurre entre los 10 y 20 días, igual que en bebés. Las molestias, eso sí, pasan alrededor del tercer día como máximo. Los ejercicios del fonoaudiólogo son prácticamente los mismos (solo que en bebés los realizan los padres).
  • El láser sigue siendo la técnica de elección para la gran mayoría de los casos pediátricos por sus grandes ventajas. Las excepciones (frenillos excepcionalmente gruesos, profundos o intervenidos por segunda vez) se evalúan caso a caso.
  • No hay cicatriz visible después de las primeras semanas. La zona se ve como tejido rosado normal en la mayoría de los casos.

Por qué algunas indicaciones aparecen tarde

Una pregunta que escucho en padres preocupados: "¿por qué nadie me dijo esto antes?". Hay tres razones posibles:

  1. Un frenillo corto que no comprometió la lactancia puede pasar desapercibido hasta que compromete otras funciones orales como la alimentación, la respiración o el habla.
  2. El diagnóstico funcional requiere expertise específico. Pediatras, matronas, consejeras de lactancia o incluso fonoaudiólogos o dentistas no formados en el área pueden obviar un frenillo corto que no sea tan evidente.
  3. A veces el problema se compensa hasta cierto punto. El cuerpo se adapta a restricciones funcionales hasta donde puede. Cuando la demanda funcional sube (sólidos, lenguaje, ortodoncia), la limitación aparece.

Si te están planteando hoy una frenectomía en tu hijo mayor y antes nadie la había mencionado, no significa que se haya hecho mal seguimiento. Significa que consultaste en el lugar equivocado.

Si te derivaron una evaluación

La consulta inicial dura alrededor de 30 minutos. Examen anatómico, examen funcional, conversación con la familia, y plan claro. La decisión nunca es solo del odontopediatra: la familia entiende qué cambia con la cirugía, qué no cambia, y qué requiere acompañamiento (fonoaudiología, ortodoncia). Si decidimos operar, lo hacemos en una sesión posterior cuando el niño está listo.

Si te interesa entender por qué usamos láser de diodo y no bisturí, el primer artículo de la serie lo desarrolla con detalle. Si ya tienes fecha de cirugía, esta guía día por día acompaña la recuperación semana a semana. Y puedes ver más sobre la frenectomía con láser en Vitacura: el procedimiento, qué incluye y cómo agendar.

Dra. Florencia Nogueira

Escrito por

Dra. Florencia Nogueira

Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica

La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.

Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago