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Frenillo labial en bebés: por qué casi nunca se opera

Dra. Florencia NogueiraDra. Florencia Nogueira·Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica··5 min de lectura
Frenillo labial en bebés: por qué casi nunca se opera

Una de las consultas más frecuentes que recibo en Bites Odontopediatría es por frenillo labial superior en bebés. Suelen llegar derivados por una matrona, un pediatra o, cada vez más seguido, por una recomendación de redes sociales. La preocupación de los papás es genuina y entiendo de dónde viene. Pero quiero ser honesta: en la gran mayoría de esos casos no opero.

El frenillo labial en bebés se está sobre-tratando. Y a diferencia del frenillo lingual, donde la decisión es sutil, en el frenillo labial los criterios son más claros y los casos quirúrgicos verdaderos son raros.

Qué es y cómo cambia con el desarrollo

El frenillo labial superior es la pequeña banda de tejido que conecta el labio superior con la encía, justo entre los dos incisivos centrales. En bebés y niños pequeños es naturalmente más prominente y está inserto bajo, cerca de los dientes. Esa apariencia es la esperada, no una patología.

Con el crecimiento del maxilar y la erupción de los dientes definitivos, el frenillo se reposiciona hacia arriba de forma espontánea. La inserción se desplaza, la fibra se afina, y entre los 7 y 12 años la mayoría de los frenillos labiales que en lactantes parecían "gigantes" se ven completamente normales. Esto pasa solo, sin ninguna intervención.

El mito de la separación entre los dientes

La preocupación más común que escucho es: "el frenillo está separando los dientes de adelante de mi hijo, ¿no hay que cortarlo?".

Respuesta corta: en dentición de leche, no.

La separación entre los incisivos centrales superiores en niños pequeños es fisiológica, no patológica. Es lo que en la literatura se llama "diastema fisiológico de la dentición temporal", y en muchos casos se mantiene durante la dentición mixta (cuando coexisten dientes de leche y permanentes). La mayoría de esos diastemas se cierran cuando erupcionan los caninos definitivos, alrededor de los 11-13 años.

Operar el frenillo labial en un niño pequeño "para que se cierre el espacio entre los dientes" es prematuro. Si la separación persiste con dentición permanente y un ortodoncista evalúa que el frenillo está manteniendo activamente el diastema, ahí sí podemos plantear la frenectomía labial. Antes, no. La cirugía hecha temprano además puede generar tejido cicatricial que después es más difícil de manejar ortodóncicamente.

El otro mito: prevenir caries

En los últimos años se ha popularizado la idea de que cortar el frenillo labial superior en bebés "previene caries en los dientes anteriores". No hay evidencia científica que respalde esa indicación.

Las caries en bebés se previenen con: higiene oral desde el primer diente, evitar mamadera nocturna con leche o líquidos azucarados después del primer año, controles odontopediátricos al menos cada 6 meses, dieta con bajo contenido de azúcares libres. La cirugía del frenillo no aparece en ninguna recomendación basada en evidencia para prevención de caries en lactantes.

Muchas familias llegan derivadas con esa indicación y se sienten presionadas a operar. La evaluación correcta es: ¿hay caries? Si las hay, se tratan. Si no las hay, se hace prevención normal. La frenectomía no entra en esa decisión.

Cuándo sí se considera la cirugía en bebés

Las indicaciones reales para frenectomía labial en bebés son específicas y poco frecuentes:

Lactancia significativamente comprometida donde, después de evaluación funcional completa por un fonoaudiólogo especialista, el frenillo labial es identificado como contribuyente principal. Esto requiere:

  • Dolor materno persistente al lactar, especialmente en la zona del pezón superior.
  • Evaluación que descarte problemas de posición, frenillo lingual o técnica.
  • En algunos casos, con consultora de lactancia que confirme que el sello del labio superior es defectuoso.

El frenillo labial aislado como causa de problemas de lactancia es la excepción, no la regla.

Trauma directo recurrente al frenillo que está generando dolor o sangrado al alimentarse. Muy raro.

Eso es todo. Fuera de esos escenarios, en lactantes y niños pequeños, no hay indicación quirúrgica.

Por qué el sobre-tratamiento es un problema

Operar un frenillo labial que no necesitaba cirugía tiene varios costos para el bebé:

  • Cicatrización del tejido en una zona que iba a remodelarse sola. Esa cicatriz puede comportarse distinto al frenillo nativo.
  • Riesgo quirúrgico y de infección; aunque sea bajo no es cero.
  • Recuperación con dolor leve a moderado en una zona muy expuesta al rozar con el pecho o la mamadera.
  • Costo emocional para la familia, que pasa por una cirugía que no era necesaria.

Y el costo más grande: cuando llegue el momento de evaluar realmente la oclusión y la dentición permanente del niño, ya hay tejido modificado que complica el análisis ortodóncico.

Si te derivaron a evaluación

La evaluación es una buena idea. La mayor parte del tiempo, la conclusión va a ser que no hay indicación de operar y vale la pena haber confirmado eso con un odontopediatra. Si la conclusión es que sí hay indicación, te explicamos por qué y vemos juntos los siguientes pasos.

En Bites Odontopediatría, en Vitacura, este tipo de evaluación es una primera consulta corta, sin procedimiento. Salimos de la consulta con un plan claro: operar, no operar y observar, o derivar a otra evaluación complementaria. El frenillo lingual es la consulta más frecuente que recibo y la decisión clínica ahí es más sutil. Cómo evalúo cuándo sí y cuándo no operar el frenillo lingual: lo cuento acá.

Dra. Florencia Nogueira

Escrito por

Dra. Florencia Nogueira

Co-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica

La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.

Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago