Frenectomía en bebés: cuándo es necesaria

Qué es un frenillo y cuándo se convierte en problema
Todos tenemos frenillos en la boca. Son bandas de tejido que conectan la lengua con el piso de la boca (frenillo lingual) y el labio superior con la encía (frenillo labial). En la mayoría de los casos funcionan sin causar ningún inconveniente.
El problema aparece cuando un frenillo es demasiado corto, grueso o rígido, restringiendo el movimiento de la lengua o el labio. En términos médicos, esto se conoce como anquiloglosia (frenillo lingual corto o "tongue tie") o restricción del frenillo labial ("lip tie").
Se estima que entre un 4% y un 11% de los recién nacidos presentan algún grado de anquiloglosia, según datos publicados en el International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology. La prevalencia real podría ser mayor, ya que muchos casos leves pasan desapercibidos.
Cómo saber si tu bebé tiene frenillo corto
Los signos no siempre son evidentes a simple vista. Un frenillo restrictivo puede manifestarse de distintas formas, dependiendo de su ubicación y severidad.
Señales en el bebé
- Dificultad para engancharse al pecho: el bebé no logra un buen agarre o se suelta frecuentemente durante la toma.
- Chasquidos al amamantar: sonidos de succión que indican que el sello entre la boca y el pecho no es adecuado.
- Alimentación prolongada y agotadora: tomas que duran más de 40 minutos de forma recurrente, con un bebé que parece cansado pero sigue con hambre.
- Bajo aumento de peso: un agarre deficiente puede resultar en una transferencia insuficiente de leche.
- Reflujo frecuente o cólicos excesivos: la ingesta de aire por un mal sello puede contribuir a estos síntomas.
- Lengua en forma de corazón: cuando el bebé llora o saca la lengua, se observa una muesca en la punta porque el frenillo tira de ella hacia abajo.
Señales en la mamá
- Dolor al amamantar que no mejora con corrección del agarre.
- Pezones agrietados, aplanados o con forma de lápiz labial después de la toma.
- Mastitis o conductos obstruidos recurrentes.
- Baja producción de leche (consecuencia de la estimulación insuficiente por mal agarre).
Si reconoces varios de estos signos, vale la pena consultar. No todos los problemas de lactancia se deben a un frenillo restrictivo, pero cuando sí es la causa, identificarlo a tiempo puede salvar la lactancia.
Diagnóstico: más allá de solo mirar
Diagnosticar un frenillo restrictivo no se trata solo de observar si "se ve" un frenillo. Lo relevante es evaluar la función: cómo se mueve la lengua, qué rango tiene, cómo afecta la alimentación.
En Bites Odontopediatría realizamos una evaluación funcional completa que incluye:
- Observación del frenillo: ubicación, grosor y punto de inserción.
- Evaluación del rango de movimiento lingual: elevación, lateralización y extensión.
- Valoración de la succión: cómo succiona el bebé (al pecho o en biberón).
- Coordinación con otros profesionales: trabajamos en equipo con consultoras de lactancia, fonoaudiólogas y pediatras para tener una visión integral.
Usamos herramientas de clasificación reconocidas internacionalmente, como el protocolo de Hazelbaker (ATLFF) y la clasificación funcional de Martinelli, que evalúan no solo la anatomía sino la capacidad real de movimiento.
¿Cuándo se recomienda la frenectomía?
La frenectomía se indica cuando el frenillo restrictivo está causando dificultades funcionales concretas. No operamos frenillos solo porque "se ven cortos". La decisión siempre se basa en la función.
Las indicaciones más frecuentes en bebés son:
- Problemas de lactancia que no responden a manejo conservador (corrección de agarre, posición, evaluación con consultora de lactancia).
- Dolor materno persistente durante el amamantamiento.
- Fallo en el aumento de peso relacionado con dificultad de alimentación.
En niños más grandes, un frenillo restrictivo puede causar:
- Dificultades en el habla (problemas con sonidos como la "r", "l", "t", "d").
- Problemas ortodóncicos (diastema por frenillo labial).
- Dificultad para lamer un helado, tocar instrumentos de viento o limpiar restos de comida con la lengua.
Frenectomía con láser: cómo es el procedimiento
En Bites realizamos la frenectomía con láser de diodo, que es el estándar de oro en odontopediatría para este procedimiento. La diferencia con la técnica tradicional (tijera o bisturí) es notable.
Antes del procedimiento
- Evaluación funcional completa.
- Conversación con los padres sobre qué esperar, incluyendo los ejercicios postoperatorios.
- Coordinación con la consultora de lactancia si la hay.
Durante el procedimiento
- Duración: entre 1 y 5 minutos de trabajo activo.
- Anestesia: en bebés menores de 3 a 4 meses, generalmente se realiza con anestesia tópica (gel) o sin anestesia, ya que el láser sella las terminaciones nerviosas y el dolor es mínimo. En bebés más grandes, puede usarse una pequeña cantidad de anestesia local.
- Sangrado: mínimo o nulo. El láser cauteriza los vasos mientras corta.
- Suturas: no se requieren.
Después del procedimiento
- El bebé puede tomar pecho inmediatamente después. De hecho, lo recomendamos: el contacto y la succión ayudan a calmar al bebé y a comenzar a usar la lengua con su nuevo rango de movimiento.
- La zona tratada se ve como una mancha blanca o amarillenta durante los días siguientes. Esto es normal: es tejido en proceso de cicatrización, no una infección.
- La mayoría de los bebés están molestos durante unos minutos y luego vuelven a su estado habitual.
Ejercicios postoperatorios: la clave del éxito
Este es un punto fundamental. La frenectomía es solo la mitad del tratamiento. Los ejercicios de estiramiento y movilidad que se realizan después son igual de relevantes.
¿Por qué? Porque el cuerpo tiende a cerrar la herida y puede generar tejido cicatricial que vuelva a restringir el movimiento. Los ejercicios, realizados varias veces al día durante 3 a 4 semanas, ayudan a que la zona cicatrice de forma abierta y funcional.
En la consulta enseñamos a los padres exactamente cómo hacer estos ejercicios. Son sencillos, duran menos de un minuto cada vez y hacen una diferencia real en el resultado.
¿Es doloroso para el bebé?
Esta es la pregunta que más preocupa a los papás, y es totalmente comprensible. La respuesta honesta: el procedimiento en sí causa una molestia breve. Los bebés suelen llorar más por la incomodidad de estar sujetos que por dolor. La mayoría se calma al tomar pecho o mamadera pocos minutos después.
Los días posteriores pueden requerir manejo con paracetamol infantil según indicación, pero en general las molestias son leves y manejables.
Un estudio publicado en Breastfeeding Medicine (2017) reportó que el 92% de las madres observó una mejora en la lactancia dentro de las dos semanas siguientes a la frenectomía con láser en sus bebés.
Trabajo en equipo: por qué es tan relevante
La frenectomía no es un procedimiento aislado. Los mejores resultados se obtienen cuando hay un equipo multidisciplinario involucrado:
- Consultora de lactancia: evalúa y apoya el agarre y la transferencia de leche antes y después del procedimiento.
- Fonoaudióloga: trabaja la función orofacial, especialmente en niños mayores con dificultades del habla.
- Pediatra: supervisa el crecimiento y desarrollo general.
- Odontopediatra: diagnostica, realiza el procedimiento y hace el seguimiento.
En Bites trabajamos en red con estos profesionales para asegurar que cada bebé reciba una atención completa.
Cuándo consultar
Si tu bebé tiene dificultades con la lactancia, si el amamantamiento te produce dolor persistente, o si sospechas que algo con la lengua o el labio de tu hijo no está funcionando como debería, consulta. No siempre será un frenillo, pero si lo es, actuar temprano marca la diferencia.
En Bites Odontopediatría, en Vitacura, Santiago, realizamos evaluaciones funcionales de frenillos y frenectomías con láser. Puedes agendar tu hora a través de nuestra web o por WhatsApp.
Escrito por
Dra. Florencia NogueiraCo-fundadora · Odontopediatra · Directora Clínica
La Dra. Florencia Nogueira es odontopediatra y Directora Clínica de Bites. Pionera en láser en odontopediatría en Chile, dedicada a crear experiencias positivas para los más pequeños desde guagüitas.
Bites Odontopediatría · Vitacura, Santiago